3,2,1…CIERRE
DE CICLOS”
“Cuando te encuentras cabalgando un
caballo muerto, es hora que te bajes de él”.
Añorando otros tiempos, haciendo hincapié
en la frase antes mencionada, suelo describir cada ciclo de nuestra vida, como
experiencias o situaciones que pueden ser añoranzas de los tiempos pasados, ciclos
de vida que solo deben quedar en vencimiento cuando generan malestar o provocan
periodos de decadencia en nuestro entorno, en nuestro andar diario.
Terminar un ciclo vivencial, no podría ser
tarea fácil para algunos, en contra posición, aferrados a lo vivido, lo
incansable, el dejar ir, enfocados en lo que se vivió y con el temor de no
repetir las experiencias que en su momento generaron placer, felicidad…y dentro
de este andar no estamos equipados emocionalmente tampoco convenientemente. El pasado, las vivencias, los recuerdos
permanecen ahí para ser utilizados. Cuando existe una separación entre lo que
desearíamos que fuera y entre lo que es, se crean períodos de inquietud,
insatisfacción, dolor miedo y resentimientos.
Entendiendo que para liquidar apegos es
ineludible un cierre, lo que quedo atrás no debe ser alimentado con la energía
del pensamiento por más tiempo. Todo se transforma, cerrar ciclos
significa detenerse, valorar, examinar la influencia del pasado. Todo es causa
y efecto, la vida cabe en un “clip”, se trata de distinguir en lo que vale la
pena y lo que debemos desechar.
Es nuestra tarea aceptar que cada ser nace
con el derecho y la libertad de ser el mismo. En oportunidades, las circunstancias
desvía lo que queríamos para nuestro futuro, o lo que consideraríamos
enriquecer nuestro destino, todo podría torcerse o desviarse, pero con la plena
seguridad de darnos otra oportunidad de construir una apreciación evolutiva transcendental,
es probable que nuestros ojos no puedan ver porque nuestro cerebro no conoce.
Basta con intentar abrir un nuevo libro de
vida, en busca de fortalezas, estrategias y tendencias que permitan reconocer
debilidades y todo aquello inadecuado o inútil, y por nuestro bien no repetir
“Modelos de fracasos”.
MGHH