23 DE ABRIL .
COMPAÑERO DE VIAJE
En la penumbra de una habitación algo fría, concisa y vacía,
para el momento, tu cuerpo consciente reposaba para agilizar un proceso y
esperar alguna respuesta. Entre mis dudas y ganas de huir de aquel lugar, mi
mente paseaba por nuestros atardeceres, tal vez para desviar la atención que
necesitabas al momento, y sentir tu malestar que entiendo ahora, como
compañeros de viaje y de vida eterna creaba más confusión de recuerdos y
vivencias.
Novatadas y
locuras se arropaban aquel 23, conversaciones cortantes, preocupantes donde
siempre maniobrabas con jocosidad para enfrentar una ruta distinta.
Aun con aquel panorama, recuerdo el 23, día desnaturalizado,
por cierto, escuchando un resultado nefasto, preocupante que hasta hoy altera mis sentidos.
Y dentro de todo ese escenario TU, respaldando mi derrumbe,
y el de tu cuerpo, de tu ser, apoyando aquella voz que entre un susurro y otro
daba a conocer un diagnostico poco alentador.
A veces siento, que no fue la mejor decisión de Dios
ponerme a prueba con este susurro, estaba en el abismo de no encontrar salvación
alguna.
Recurrir aquel recuerdo donde las “fuerzas la tenia quien la necesitaba, y la cobardía se
apodera esta vez de esa, tu compañera de viaje”
Desconsolado 23, algo hueco e indeseable. En una ruta
corta que no logramos superar, y dentro de una ruta larga donde vamos de la
mano a pesar de mi cobardía, utilizó para darme cuenta, quien fuiste tú ,que me
enseño a evaluar lo indeseable y a vivir de cada experiencia.
En Memoria de Todos los Pacientes con Cáncer de Médula Ósea